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Experiencias de Vida

Que sería de ti , hermosa Alma, sin este bello cuerpo? Que seria de ti , hermoso cuerpo sin esta hermosa alma?
Cuando planeábamos tu y yo, amado Maestro, mi llegada, no entendí

No entendía mucho esa bendita unión como ahora la comprendo, como ahora la siento. Y le preguntamos a Madre Tierra: ¿ Hermosa, puede esta almita pasar algunos días en ti? ¿ Puede y debe esta almita ir a jugar mientras aprende en ti?

Madre Tierra, ahora que te he visto, ahora que te siento, ahora que mis raíces se extienden desde mi cuerpo físico hasta ti, te entiendo, te comprendo y te amo como nunca antes había amado. Cuando mis raíces se funden con las tuyas y nuestros corazones danzan de alegría, comprendo para que vine aquí. Comprendo para que tu me invitaste aquí , solo para enseñarme el verdadero AMOR…

No soy solo yo, son mis cuerpos, mi alma y mi carne unidos hasta el fin. Unidos, iluminando cada órgano, cada célula, cada trozo de piel con mi luz , con la luz que baja de las estrellas y los soles. Y no es solo luz, es Luz Y carne. Es luz y cuerpo. luz y cuerpo amándose, compenetrados en unidad para ti, en ti y por ti, hermosa Gaia.

Nuestra primera Madre, nuestro Amor real. Nuestro sostén, nuestro Amor. De ti absorbidos todo, los huesos de nuestros hermanos que duermen en ti, nutren con minerales nuestros cuerpos de carne, mientras tu hermosa luz se funde en una sola con la luz de nuestra Alma.

Solo al partir de ti, Madre Gaia, nos separamos, no sin antes danzar, amarnos, ser uno en ti.
Que momento difícil es separarnos. Te dejo mis huesos, ya reducidos a muy poco, te dejo mi humanidad, mis ojitos sin abrir y mi boca sin hablar. Pero más allá de eso, Madre Tierra, te abrazo en una sinfonía eterna de amor, agradeciéndote cada risa, cada enojo, cada paso y cada revés, porque sin ti no lo hubiera podido lograr, porque sin ti no hubiera podido aprender.


Mi alma retorna al Padre, a mi hogar allá, fundida en mi hogar de aquí.
Ahora comprendo que no hay aquí ni allá. Ahora comprendo que aunque pronto vendré en otro cuerpo, en otro lugar, en otra vida, mi esencia será reconocida por ti, Amada Gaia, y tu esencia será reconocida por mi.
Tus colores y los míos se fundirán de nuevo en otro aprendizaje, feliz aprendizaje, sabiendo que cuento contigo Gaia, que eres mi cuerpo.

Que cuento con tu aliento, que es mi aire.
Que cuento con mi sangre, que es tu agua, y que, por supuesto, cuento contigo hermano fuego, mi espíritu, quien nos une a todo y a todos, dándonos la vida.
Alma y cuerpo viviendo juntos, unidos como amantes que se complementan por siempre. Gracias, gracias , gracias por mi Vida.»

Margarita Haddad, de bogota colombia

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